Con más de 150 km de orillas fluviales a lo largo del Sava y el Danubio y 16 islas, tres de ellas dentro del área urbana, Belgrado presenta un notable potencial para el desarrollo urbano y la arquitectura recreativa. Las infraestructuras del siglo XIX —especialmente el ferrocarril y el puerto— mantuvieron durante mucho tiempo desconectadas las riberas del centro histórico. Paralelamente, los habitantes de Belgrado fueron reapropiándose de manera espontánea de los espacios junto al río, configurando zonas de ocio con playas, senderos y cafés. En los últimos quince años, las riberas se han reabierto y han surgido nuevos barrios, como el controvertido “Belgrade Waterfront”, construido sobre el antiguo emplazamiento de la estación ferroviaria, o el “Dorćol Waterfront” en la ribera del Danubio, donde las nuevas edificaciones dialogan con la arquitectura residencial, industrial y portuaria preexistente.