La ciudad es el sistema superior. Los edificios siempre están al servicio del conjunto y forman una comunidad con el espacio urbano. Calles, plazas, callejones y parques: en ellos nos movemos y ésa es la ciudad experimentable. La principal tarea de un edificio es el diseño de la separación entre el interior privado y el espacio público. El elemento separador es lo que crea el espacio, lo que lo hace legible. Y debe ser legible para todas las personas. Entonces será percibido como «bello». En este sentido, Lederer es conservador: materiales cálidos, tonos terrosos, fachadas perforadas y detalles artesanales nos acercan inmediatamente a su arquitectura. Elementos escultóricos como miradores, sus especiales ventanas en zigzag, formas orgánicas, ojos de buey, gárgolas hacen que los edificios sean únicos y él no teme integrarse en el contexto urbano citando la arquitectura. ¿No es muy «moderno»? No, pero moderno más en la tradición de un Erich Mendelssohn, elegante, dinámico y también un poco juguetón.