En 2011, un pequeño inversor húngaro sorprendió al público con planes para transformar un barrio en el centro de la ciudad. Los edificios vacíos y sin uso desaparecerían para ser reemplazados por un complejo contemporáneo de acero y vidrio diseñado por Foster and Partners. En la cubierta, se abriría un restaurante con forma de zepelín.
La naturaleza radical de este diseño perturbó tanto al municipio y al servicio de protección de monumentos que, después de una breve y acalorada discusión, quedó claro que el estilo de Sir Norman Foster no llegaría al centro de la ciudad de Budapest. Curioso: exactamente en el mismo lugar, hoy, el Budapest Eye gira para los turistas, sin tener absolutamente nada que ver con el entorno histórico en el que se ubica.