Nada más salir de la estación principal de trenes de Colonia, la presencia de la catedral con sus torres de magnífico estilo gótico, le dejará estupefacto. Sin embargo, hasta hace poco, no sé quedaría sin habla mientras caminaba alrededor de la plaza de la catedral de Colonia, dado el descuido y los volúmenes construidos por todas partes. Pero, esta situación está llegando a su fin.
Lo contrario de lo bueno
En origen, la idea tenía buenas intenciones. En la década de 1960, Fritz Schaller cubrió la zona de tráfico de coches entorno a la catedral, y dedicó esa nueva meseta a los peatones. Donde una vez las escaleras exteriores llevaban a los portales, se creó entonces un mundo subterráneo. Fue una idea escandalosa quitar a la catedral de su pedestal y acercarla a la ciudad, pero eso era muy típico de la época.